flores
Poesía Dominicana
Salomé Ureña de Henríquez


Índice
Biografía
A la patria
A mi madre
Amor y Anhelo
Angustias
Caridad
El ave y el nido
El Cantar de mis Cantares
En el nacimiento de mi primogénito
Impresiones
La fé en el porvenir
La llegada del invierno
Las horas de angustia
Luz
Melancolía
Mi ofrenda a la patria
» Mi Pedro
¡Padre mío!
Quejas
Ruinas
Sombras
Sueños
Tristezas
Una esperanza

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Mi Pedro

Mi Pedro no es soldado; no ambiciona
de César ni Alejandro los laureles;
si a sus sienes aguarda una corona,
la hallará del estudio en los vergeles.

¡Si lo vierais jugar! Tienen sus juegos
algo de serio que a pesar inclina.
Nunca la guerra le inspiró sus juegos:
la fuerza del progreso lo domina.

Hijo del siglo, para el bien creado,
la fiebre de la vida lo sacude;
busca la luz, como el insecto alado,
y en sus fulgores a inundarse acude.

Amante de la Patria, y entusiasta,
el escudo conoce, en él se huelga,
y de una caña, que transforma en asta,
el cruzado pendón trémulo cuelga.

Así es mi Pedro, generoso y bueno,
todo lo grande le merece culto;
entre el ruido del mundo irá sereno,
que lleva de virtud germen oculto.

Cuando sacude su infantil cabeza
el pensamiento que le infunde brío,
estalla en bendiciones mi terneza
y digo al porvenir: ¡Te lo confío!

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